Tal vez ya hayas visto alguna de las icónicas imágenes que muestran un mar divido a la mitad. De un lado están las aguas de un color azul profundo y del otro, tienen un tono verdoso. Se trata simplemente del lugar donde se encuentran el Océano Atlántico y el Océano Pacífico y lo que hace tan espectacular este encuentro es que sus aguas no llegan a mezclarse.
Aunque pudiera parecer un misterio, en realidad la explicación es bastante simple. Cada cuerpo de agua tiene diferente composición química; la salinidad, densidad e incluso temperatura de uno no son iguales a las del otro; esto evita que sus aguas se combinen.
La imagen resultante es maravillosa, pues parece una eterna lucha entre los dos océanos.
De acuerdo con la oceanografía, este fenómeno se llama halo clina. El término proviene del griego, «halos» que significa «sal» y «Klein» que significa «pendiente»; así, una halo clina es una discontinuidad en la salinidad del océano.
El agua con mayor concentración de sal se hunde bajo el agua que es menos salina; entonces, la capa donde estas dos masa de agua se encuentra es la halo clina. La abrupta alteración de la salinidad en el agua da como resultado estos hermosos efectos visuales.